🧀 Datos del viaje
🧀 El pueblo donde el tiempo se mide en piedra románica y embutido
🏛️ La Plaça Major: una de las plazas medievales más grandes de Cataluña
Con sus más de 4.000 m² rodeados de soportales y fachadas porticadas de distintas épocas —desde el gótico hasta el modernismo—, la Plaça Major de Vic es un auténtico libro de historia abierto al cielo. Aquí se celebra mercado desde la Edad Media, y todavía hoy, los martes y sábados por la mañana, la plaza se llena de paradas de fruta, verdura, flores, ropa y, sobre todo, embutidos artesanos. Sentarte en una terraza con un café mientras observas el trasiego del mercado es, por sí solo, una experiencia que vale el viaje —y no cuesta nada.
🌭 La llonganissa de Vic: una denominación con siglos de historia
La llonganissa de Vic es uno de los embutidos curados más prestigiosos de Cataluña, elaborada según una receta que se remonta varios siglos atrás: carne de cerdo magra, tocino, pimienta en grano y sal, embutida en tripa natural y curada lentamente al aire de la comarca de Osona. El microclima de Vic —seco, ventilado y con niebla matinal— es clave en su curación, y por eso muchas charcuterías de la ciudad siguen elaborándola de forma artesanal. Comprar unas lonchas para un picnic junto al río es casi un rito de paso.
🏟️ El Temple Romà: 1.800 años de historia junto al ayuntamiento
Escondido detrás del ayuntamiento, en pleno casco antiguo, se alza el Temple Romà de Vic, un templo de estilo corintio construido en el siglo II d.C., probablemente dedicado al culto imperial. Quedó oculto durante siglos —integrado dentro de un castillo medieval y después de una casa— hasta que fue redescubierto y restaurado a principios del siglo XX. Hoy se puede visitar su interior de forma totalmente gratuita, y es uno de los templos romanos mejor conservados de Cataluña.